![Bajo sospecha [Under Suspicion]](/images/bma/aboutface/oyarzun.jpg)
Bernardo Oyarzún Ruiz
Llanquihue, Chile, 1963 – Santiago, Chile, present
Bajo sospecha, part 1 El delincuente por el (d)efecto, part 2 Retrato hablado [Under
Suspicion, part 1 Delinquent by (d)efect, part 2 Composite Sketch], 1998
Digital inkjet prints on fiberboard and digital prints, plastic, and vinyl lettering on plywood
Gift of the artist, 2005.196.1/4-4/4
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Although the two large photographs seen here may look like mug shots, they are actually self-portraits of the artist. Bernardo Oyarzún Ruiz produced the pictures in response to his wrongful arrest, when he was forced into a police car while walking down a Santiago street one day. The officers believed he fit the description of a suspect who was on the loose. The artist made the drawing you see next to the photographs based on the sketch of the suspect from the police file. The description below, also taken from the file, reads, “He has black skin, like a person from the Atacama desert; straight hair; strong, fat lips above a wide chin; a narrow forehead, as if without a brain.”
Oyarzún’s work explores the complex idea of mistaken identity and provides a challenge to the expectation that a portrait of someone can capture the essence of who they truly are. Can a drawing not resemble many people whose features are similar? The artist describes creating this work as a form of “self-therapy” to recover from the trauma of being held in custody. His statement calls attention not just to his own particular experience of racial profiling, but also to any cultural assumptions that are derived from appearance alone.
Aunque las dos fotografías aquí parecen retratos policiales, éstas son en realidad autorretratos del artista. Bernardo Oyarzún Ruiz produjo las reproducciones como respuesta a una detención ilegal que enfrentó un día cuando, caminando por las calles de Santiago de Chile, fue aprehendido y forzado a subir a una patrulla. Los policías lo confundieron con un sospechoso al que buscaban pues asumieron que sus rasgos faciales coincidían con la descripción del criminal en cuestión. El artista realizó el dibujo que se puede ver al lado de las fotografías basándose en un retrato hablado del sospechoso, mismo que encontró en el archivo policial. La siguiente descripción, también encontrada en el archivo, leía: ‘tiene la piel negra, como un atacameño; el pelo duro; labios gruesos prepotentes, mentón amplio; frente estrecha, como sin cerebro.’
La obra de Oyarzún explora la complejidad y facilidad con que se puede defi nir o confundir la identidad de una persona y refl exiona a través de su obra sobre la imposibilidad de que un retrato pueda captar la esencia de una persona. ¿Acaso no es posible que un retrato nos haga pensar en muchas personas con rasgos parecidos? Según el artista, la creación de esta obra fue una especie de ‘auto-terapia’ con el fi n de poder superar el trauma sufrido por su detención. Su declaración subraya que su experiencia no se remite únicamente a ser víctima de las autoridades y sus equivocaciones en relación a los perfi les étnicos, sino que también alude a cualquier suposición cultural basada en la apariencia física.